
Es imposible atravesar esta vida: sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin que un amor nos abandone, sin equivocarse, sin cometer errores. Ese es el costo de vivir. Sin embargo lo importante no es lo que suceda, sino, como se reacciona. Si te pones a coleccionar heridas eternamente, vas a vivir como un pájaro herido incapaz de volver a volar. Uno crece. Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe. Uno crece cuando acepta la realidad y trata de enfrentarla. Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo. Uno crece asimilando lo que dejó en el pasado, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede suceder en el futuro. Crece cuando se supera, se valora. Uno crece cuando hace un camino dejando huellas, asimila experiencias. Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, cuando cumple con sus promesas. Uno crece cuando es capaz de transformar sus ilusiones y sueños en realidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario