No sabes lo terrible que es echarte tanto de menos. Tus sonrisas, tus miradas en las que me decías todo, tus besos, tus abrazos . . . Era para siempre. Pero te echo de menos, y cada día más y más y más. No soporto estar así, de hecho, no me gusta nada tenerte tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos. Porque así te tengo, a mil kilómetros de mí cuando te miro a los ojos y sé que todo ha cambiado ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario